Cae una gotita de agua
sobre mi pie quemándose
a kilómetros del Polo Sur.
El lago Correntoso tiene olitas jabonosas
pero nunca es un mar,
sino una concentración de agua planchada,
turquesa y esbelta.
Esta música me viaja hacia lo salvaje
y esos verdes brillantes al costado de la ruta
me llevan con Alexander Supertramp,
como si fuera una maqueta
tanta belleza no puede ser cierta.
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