15 marzo, 2012

Porque la noche pertenece a los amantes

(Porque la noche nos pertenece). "... me sentí limitada por la noción de que nacemos en un mundo donde todo está determinado por quienes nos han precedido. Me esforcé por reprimir mis impulsos destructivos y, en cambio, desarrollé los creativos. Aun así, la niña contraria a las normas no había muerto", subrayé en Éramos unos niños, la autobiografía de Patti Smith que me regalé a fines de 2010. Conservo este libro como oro, plagado de una lírica que raras veces se encuentra en un relato. Poesía pura. Y como esta noche nos reunimos a leer poesía y a compartir eso que está en el aire, tuve ganas de releer algunas cosas de esta mujer, Diosa y fuego. Ella me enseñó a agradecer porque así es como suceden las cosas. Todo se desenvuelve de forma bonita, porque es como lo sentimos, entregados a la madre espiritual del todo.

¡Que viva la poesía!

Esta noche a las 21 en el Bar de Rodney,
Rodney al 400 (esquina Jorge Newbery),
frente al cementerio de Chacarita.
Con la presencia estelar de árboles
y su respiración larga que contrastan con el paredón.


Leen:

Belén Iannuzzi
Osvaldo Rodríguez
Marina Mariasch
Mariano Blatt

Invito yo.

14 marzo, 2012

Tres palabras*

Yo no sé hablar,
no sé escribir,
uso siempre las mismas palabras
y les cambio el orden.

Che, boludo, loco, qué onda y todo bien.

Antes,
por lo menos,
vivía de noche.
Las persianas bajas
explotadas de sol
no se abrían.
La piel oliendo a leche
y la noche en loop
me enfermaron.

* Publicado en mi primer poemario, Full of love.

13 marzo, 2012

Me convertí en la noche

¿por qué la noche es tan preciosa
que nunca quiero acostarme?

entro en comunión bailarina
con los seres insomnes
amantes en ventanas negras

la energía de las oficinas
bajó los decibeles
las calles son calles
el subte no funciona
los porteros sin baberos
los obreros hacen guardia
las fiestas suceden adentro

lo que rodea al intento
es el poder nocturno
como dos que se escapan
con brillantina el cielo negro,
nocturno como la famosa silueta
del gato aullando a la luna,
nocturno como el vino
que espera tras el taxi.

12 marzo, 2012

Activación de la glándula pineal y diksha *

Una colega había hecho el seminario de activación de la glándula pineal y dijo que le había cambiado la vida. Y quien escribe, ni lerda ni perezosa, también quiso. Si Ari Paluch y Claudio María Domínguez lo hicieron, ¿por qué no podría probar el camino espiritual? Después de curiosear en la web encontré que ojo de Horus, visión del cíclope, glándula pineal y tercer ojo encerraban el mismo concepto. La cosa se ponía interesante, sin contar además que esta glándula segrega melatonina, la hormona de la eterna juventud. Reminiscencias de culturas pasadas y misticismo estaban en juego. Entonces, a madrugar sábado y domingo, para llegar a las 9 en punto a Paseo La Plaza, previo encuentro con Sandra Correa, la persona de prensa en Buenos Aires, quien aclaró algunas dudas del método. El seminario de Cyclopea, tal es el nombre que le puso su creadora, la periodista chilena Fresia Castro luego de internarse diez años en el Desierto de Atacama, me daría respuestas para expandir la creatividad.

El primer día el instructor Cristián Vidal Rojas, un ingeniero chileno, discípulo de Fresia y bastante simpático, advirtió que caería sobre nosotros un alud de teoría por lo que pidió, por favor, no ser molestado. Y así transcurrieron las casi siete horas del sábado, entre nociones de energía molecular, materia y certeza de lo invisible, que no es otra cosa que la fe. Partiendo de la base de que todos somos energía, Cristián habló de las frecuencias en las que nos movemos, cuyo nivel habría que elevar para no estar polarizados y así lograr una unidad con el ser supremo. Hay quienes lo llaman Dios o energía suprema o universo, en fin, cada loco con su tema. Y reparó también en los conceptos de masa crítica, principio de incertidumbre y efecto mariposa, tres generadores de consecuencias promisorias cuando las causas que las convocan son nobles. Antes de irnos a casa hicimos el ejercicio de activación de la glándula pineal, donde estuvimos concientes todo el tiempo y, guiados por el instructor, fuimos dando órdenes creativas hasta sentir que ¡la glándula se activó! Luego dibujamos con crayones de colores lo que habíamos visto y, a través de esos bocetos, Cristián determinó cuáles habían sido las experiencias de alto voltaje. La mía no, pero no me desanimé. Mientras volvía a casa, me di cuenta que las luces de la calle estaban más brillantes que de costumbre.

Esa noche el sueño llegó como un bálsamo y el descanso fue óptimo. De hecho, al día siguiente en el seminario, Cristián preguntó si habíamos dormido bien y cómo nos sentíamos. La mayoría de las respuestas fueron positivas, por lo que dijo que nuestra vida ya había comenzado a cambiar. No vale la pena que detalle los ejercicios prácticos del segundo día de Cyclopea porque, tal como decía mi colega ante la insistencia de que contara todo, hay que hacer la experiencia.

Unas semanas atrás había estado en la Diksha, también invitada por la misma colega, que al parecer tiene una vida sumamente espiritual. Estas reuniones se dan en un entorno específico donde los diksha givers son canales que transfieren energía a través de una imposición de manos. En un rincón del salón hay un pequeño altar con sahumerios y las fotos de Sri Amma y Sri Bhagaván, los maestros indúes que en 2003 bajaron esta práctica a las “personas comunes” con el propósito de propagarla en Occidente. Porque antes esta transferencia de energía estaba destinada sólo a los iluminados que se dedicaban a hacer una vida de austeridades o vivían en monasterios. Entonces, luego de que Dios me criara y el viento nos amontonara, me reuní a compartir la Diksha con un grupo de periodistas. Alrededor de diez personas se sentaron en ronda y con el moola mantra como un sonido sanador que también cantaban los tres diksha givers, me dispuse a recibir la energía. Fue pasando uno por uno y cada imposición de manos era distinta a otra. Nos habían recomendado que después de sentir la tercera imposición, nos recostáramos un rato. También, que si escuchábamos reír o llorar a alguien, no prestáramos atención, ya que al recibir este shock de energía, debíamos saber que cualquier emoción podía aflorar. Después del tercer par de manos, esperé un rato y me incorporé. Miré alrededor y los periodistas sonreían, mirándose entre todos, como agradecidos. Y una vez repuestos, nos dirigimos a la mesa, donde esperaba un banquete vegetariano que habíamos preparado a la canasta, dispuestos a mechar el periodismo con el despertar. La Diksha, como dijo Fernando, coordinador en América Latina, sirve para sanar las relaciones, abrir las puertas de la percepción y cortarle las alas al ego. No se trata de una condición psicológica, sino de captar el sentimiento que esté vibrando, que ojalá se encuentre en una alta frecuencia y esos efectos se potencien para hacer del mundo un lugar menos hostil.


* Artículo publicado en Cielos Argentinos, la revista de los aviones.

**

09 marzo, 2012

Sabrá su novia
que te ve todos los días
y cara con cara se hablan
y hacen el sumario
del próximo magazine?
Que vos le presentaste
a Morrissey
porque él no lo conocía
y cada mañana
le preparabas un té diferente
bailando con la bata desprendida
mostrando tus lindos senos,
paseándote entre gatos y liebres?
Hay algo que ella no sabe
y es que en el tiempo
que él pidió,
grácil y fácil,
suelto de cuerpo,
como si fuera una Coca Cola,
nada más horrible
que la banalidad
de tomar una Coca Cola,
se revolvió en vos,
se mojó con vos,
te buscó con vino
con boca
y con fósforos,
transpiró,
y dijo con su espalda
mucho más que sexo.

*

Viernes, I'm in love!

Madrugar para trabajar es una de las cosas más lindas que me pueden pasar. Llamar a Brasil, desempolvar el portugués y soñar con sus playas. Entrevistar por teléfono a un músico lindo mientras miro las plantas a través del ventanal. Se asoman verdes y radiantes y yo me acuerdo de la Mata Atlántica brasileña que invade todos los parques. Selva virgen que, salvando las distancias, me acercan mis queridas plantas. Que sea verde lo que me rodea. Feliz viernes a los amantes y a quienes no están enamorados pero lo desean con el corazón. Este jueves hay lectura en el Rodney, con sorpresita incluída. Chequeá qué equipo.

***

06 marzo, 2012

Ponerte de colores



Después de tocar una vez más

esta canción de dos acordes

voy a usar

toda la noche de lluvia

para jugar al scrabble con vos,

poner el tablero en la cama,

formar palabras largas

y que me ganes.

Así pergeñás una de esas prendas

que tanto me gusta pagar.

*

La Nobleza

Esto es lo que vive, mi amor,

el don de la conciencia,

un mundo flotante Hokusai

que se posa en el próximo encuentro

y la cama se abre como las canciones

que abrís con tus manos,

el mismo movimiento hace tu boca

al hablar,

al reír,

al crecer,

al tener,

al creer,

nunca llorar,


no hay miedo,


ni dolor,


ni frío,


esto es lo que vive, mi amor.

**

05 marzo, 2012

Hermano latino

Y una noche volví a Ferro. Publicada en Página/12.

espectaculos

Lunes, 5 de marzo de 2012

MUSICA › RECITAL DE ENRIQUE BUNBURY EN LA CANCHA DE FERRO

Ya tiene licenciatura porteñaEnlace

El ex líder de Héroes del Silencio recibió la ovación de un público en su mayoría femenino para la presentación de Licenciado Cantinas, su último trabajo, integrado por versiones del cancionero popular latinoamericano.

Por Julia González

“Una imagen vale más que mil palabras” podría ser la frase hecha para ilustrar el concierto que Enrique Bunbury dio el sábado en el Estadio Ferro. Porque, si bien ya lo había cantado en “El extranjero” (de su segundo disco solista, Pequeño), el zaragozano se siente en casa en América y de ello se jacta en Licenciado Cantinas, su último trabajo, compuesto de versiones del cancionero popular latinoamericano. Con sus presentaciones en Córdoba y Buenos Aires inició el tramo latinoamericano de su gira.

Pasadas las 21.30, apareció Bunbury, luego de que su banda, los certeros Santos Inocentes, tocara el bolero instrumental “El mar, el cielo y tú”, pieza que abre su último disco. Sin su sombrero de prestidigitador y con una energía contagiosa, el ex líder de Héroes del Silencio recibió la ovación de un público en su mayoría femenino, aunque en compañía de sus parejas que, teniendo en cuenta el nivel del show, deben haber ido directo a la discografía del músico al llegar a sus casas. Por supuesto que los fans masculinos también dijeron presente y se hicieron eco de las canciones repasadas en dos horas de show, haciendo hincapié en los discos El viaje a ninguna parte, Flamingos, Pequeño y, por supuesto, Licenciado Cantinas.

Bunbury, de palpable buen humor, se ocupó de cantar con esa técnica vocal siempre agraciada, sin hacer alardes de sus pasos de baile ni abundar en coreografías de esas que supieron representar su figura, una mezcla de Raphael, Sandro y Elvis. Tal vez el hecho de relajar la pose y dejar de lado sus célebres movimientos logró una conexión más profunda con el público que aplaudió y vitoreó siempre su nombre, aunque al final no se pudo morder la lengua y le preguntó cuándo se reunía Héroes. La respuesta silenciosa estuvo flotando en el viento, ya que no sonó ninguna canción de su ex banda.

“Es un inmenso placer y un honor estar aquí en el Estadio Ferro”, saludó al término de “Llévame”, y anunció que cantaría algunas canciones revolucionarias, otras repletas de melancolía y muchas cantineras. La nueva incorporación del set de percusión a cargo de Quino Bejar aportó sutilmente esa huella sudamericana con claves de son, ralladores y shakers, que escoltaron los arreglos hasta de algunas viejas canciones, como “Sácame de aquí”. “El solitario (Diario de un borracho)”, una cumbia colombiana con aires mexicanos que promete una muerte en aguardiente, se mechó con “La Señorita hermafrodita” y “El extranjero”. Con “Odiame”, el graduado volvió a los bares. Entonces el público le dio su diploma al cantarle como en la cancha “Dale, Licenciado”, a lo que Bunbury agradeció impersonalmente los honores, “uno que nunca estudió, acabó licenciándose en algo, en las cantinas de Latinoamérica”. Antes de que el público del campo del fondo le gritara que no se escuchaba, y frente a un entristecido “no me digan eso, carajo”, del músico, la banda arremetió con un set de viejas glorias como “Los habitantes”, “El anzuelo” y “No me llames cariño”. En el transcurso de estas canciones y después de que Bunbury golpeara uno de los monitores del escenario, el volumen del Estadio subió gradualmente. El acordeonista se lució en el flamante corrido mexicano “Animas, que no amanezca” para dar paso a “Que tengas suertecita”, “El día de mi suerte”, “De todo el mundo”, y el final de la primera parte con el rocanrolero “El hombre delgado que no flaqueará jamás”.

La banda se despidió pero las luces del estadio no se encendieron y enseguida la banda volvió al escenario para hacer “Un blues de Atahualpa”. Mientras tanto, respetuosos aplausos cubrieron la estampa del músico que por única vez en la noche se quedó quieto frente al pie del micrófono, cantando con los ojos cerrados y su sombrero de cowboy “El cielo está dentro de mí”, hermosa versión matizada por el guitarrista Jordi Mena. La primera tanda de bises terminó con “Bujías para el dolor” y una conmovedora “Infinito”, grabada en 1999 pero que ya profetizaba esas “rolas cantineras”. Hubo un segundo bis que incluyó el tango dedicado a “los argentinos y argentinas”, “Cosas olvidadas”. Y para decir adiós, Bunbury volvió a atar con todas sus fuerzas ese cariño con su público rioplatense, cantando el bello vals de despedida: “Y al final”.

8-Enrique Bunbury

Músicos: Los Santos Inocentes, Robert Castellanos, Alvaro Suite, Jordi Mena, Ramón Gacias, Jorge Rebe y Quino Bejar.

Lugar: Estadio Ferrocarril Oeste.

Duración: 120 minutos.

Público: 8000 personas.

02 marzo, 2012

Germen indómito

estoy ovulando, amor,
mi cuerpo es la fiesta
del sonido intrauterino
emociones maximizadas
se despiden células sexuales
esféricas e inmóviles,
pasean por la senda
del encuentro hormonal
mágico y celestial.

Luz del instante

hacer una torta para ella
de nueve años en esta vida
darle play a mi selección
de canciones de spinetta
un disco nuevo y el café calentándose
recordar las palabras de asimov
leídas tras cristales en el 112
le preguntan a asimov
cómo hacés para escribir tantos cuentos
y él da ejemplos de cómo su mujer
le da motivos:
una noche a ella le dolía la cabeza
y le cocinó un manjar,
él le dijo que estaba exquisito,
tanto, que debería dolerle la cabeza
más seguido.
ella se revoleó un jarrón,
y así nació uno de sus cuentos.
mientras vos escuchás canciones
en inglés y te inspirás
en tu borrachera o locura
creyendo que en español dicen tal cosa
nacen tus canciones
nacen tus dibujos que son mi cara.
tu imaginación vuela
y la verdad que no necesitás extras
veo que te alcanza con este cuerpo mío
envuelto de energía lumínica
sazonado con un poco de keith richards.