23 agosto, 2016

"Si no te quiero ver brillar / No te quiero"

escuchando una canción de Warhol
y hablando con Diego, Ana y Martín
supe que hay que irse
para verse en otros ríos
y evitar el reflejo
en quienes no aman.
hay que tirar una molotov
autoreflexiva a los pies y volar sin alas.
silencio
la oscuridad es cíclica.
las cenizas de Julia
cicatrizan en el río y abrazan
bien fuerte las cenizas de su niña
que huele a piñas y a ciruelas
así son Catalina y Julia
muertas pero juntas.
una humareda tras la bomba
prepara el despegue
para estar lejos de quienes
no supieron mirar
de quienes miraron y se compararon
de quienes miraron y midieron
de quienes olieron el terruño
y lo despreciaron por ordinario y por negro
ignoraron la risa y el espíritu
fueron crueles con el rayos láser
fijo en el calibre del ingreso.
hay que irse lejos de la importancia
de la apariencia, la pretensión,
del desprecio, de la sorna,
que nadie te conozca
para jamás despejar esta equis
en la ecuación del tanto tienes tanto vales.


08 agosto, 2016

20 poema mexicano / Javier

leí las noticias de hoy:
- oh boy -
Cristo retorna a la Tierra
en forma masiva
desciende
una marea galáctica
de luz divina.

me pregunto si se resetea
la Tierra
¿quiénes morirán?
las placas de mi país
son como dientes de leche
nunca demasiado movimiento,
todo en su lugar.

yo sólo
espero el huracán
porque en México
los huracanes son grado 5
y las cosas dichas,
las frases hechas
son verdades gritadas
a todos los kilómetros por hora
de estos vientos del Pacífico.

pasamos una lluvia en paz
la tarde en colores fríos
el mar oscilando
entre gris y negro
un espejo del cielo
es esta espera en alerta.

al llegar la noche
una multitud de bichos
se agolpa en el mosquitero
los gatos gritan
las palmeras resisten
la electricidad titila,
escucho por primera vez
la voz del viento en bronca.



06 agosto, 2016

19 poema mexicano / Una tormenta activa

un ciclón llamado Earl se acerca
a la zona tropical
donde una mujer nueva
se levanta cada mañana
y mide la previsión marina.
las dunas del desierto
no serán un muro cuando
el lunes una tormenta activa
infrinja la ley y no disipe
sobre las montañas de México.
una mujer nueva es este huracán,
también desobedece la ley
y espera la calma en un balcón
se prepara para las lluvias
encintando las ventanas
protegiendo las valijas.
una mujer nueva
que espera el tiempo
sabia como fruto en el piso
y la velocidad del viento
la esculpe con la perfección
de quien falla.

16 julio, 2016

18 poema mexicano / Noticias de casa

Todo bien, 
el pbi aumenta el 1% mensual, 
los salarios 10%, 
precios en baja notable, 
los lavadores repatriaron 
200 mil palos verdes 
para la industria, 
educación, salud 
y planes sociales, 
Cristina asume 
el gobierno acéfalo 
el próximo lunes. 
De cacería en Zaire 
se lo vio a MM con el botón, 
muy demacrado.

* Escrito en colaboración con Ramón González

09 julio, 2016

La ventana de mi casa

Al abrir esa ventana no entrará la ciudad ni la lluvia sin fin de semanas y días, la medianera gris de hongos, las palomas enfermas, no habrá ruido de bocinas a las 11 de la mañana ni gente yendo a su trabajo. La tristeza del tango es gris como los tapiales muertos de humedad. Al abrir esa ventana entrará esta otra vida, en cámara lenta, un rugir al viento, cuadro por cuadro proveniente del mar que es presente sobre el pasado a la izquierda de mi hombro.

02 julio, 2016

Décimoséptimo poema mexicano / La soledad del pobre es mundial

No esperes que comamos en Guatemala
planeamos el consumo mínimo para seguir vivos
tomamos el desayuno temprano
después de una noche muerta sin luna
dormiremos con la panza vacía, el ruido de las tripas
y de la mente inquieta que piensa en la mitad del viaje
los documentos pernoctando en alguna embajada
ni una moneda de más nos da este país
no veremos Antigua ni caminaremos el centro,
dos panes para cada uno rebalsan de dulce
verás el brillo naranja de la papaya
y el jugo de la piña te pegoteará los dedos.
Aun con los ojos en el sueño de ayer
beberás el café, cortarás el plátano con cuchillo y tenedor,
y todo lo que te llama la atención
es que de noche no cenaremos
nos abrazaremos en la cama de una plaza
al regazo de la lluvia del verano tropical
con los campesinos irrumpiendo nuestro sueño
la masacre guatemalteca
la soledad del pobre es mundial.
Qué fresco está
qué a gusto el clima de Guatemala
parece que no fuera ésta la América Central.

23 junio, 2016

Décimosexto poema mexicano / Cuando no voy al mar

cuando no voy al mar
la vida se parece a buenos aires
una abulia inerte
sin calle corrientes ni subte línea b
los bares existen en otras ciudades,
no en los pueblos como éste,
nadie recomienda dónde tomar café
ni dónde comprar libros,
no veré el asfalto húmedo
reflejar las luces de sarmiento y callao
ni pasaré frío en la esquina
del polo norte de congreso.
cuando no voy al mar
la vida se parece a la laguna azul sin isla
el cinturón de fuego quema
la península desértica del pacífico,
y mientras extraño la elegancia del otoño
con las botas del anterior invierno
que me llevan a la espera en las esquinas,
a la espera del transporte,
a la espera del pasado en repetición
hago planes para duplicar el bautismo
del agua salada en sincronía con el cielo.

05 junio, 2016

Décimoquinto poema mexicano / Huelga de lluvia (y de amores)

no llovía desde Buenos Aires
ahora estoy viendo el asfalto reflejado
en las luces de los autos, de los faros
refusila en la ventana de un hotel
y me llueve Guatemala
una ciudad con otro gris
los sabores se parecen
los edificios y los automovilistas
voraces marcan el pulso
de un corazón duro.

pero no quiero nada
que me recuerde a mi gran amor
desangelado que me depositó en Ezeiza
y se fue.


04 junio, 2016

Guatemala y Buenos Aires / Las ciudades vivas

Después de seis meses de desierto, con cactus y tierra, el mar más turquesa del mundo y la arena más blanca acaso inédita incluso en sueños, caí en una ciudad centroamericana. Guatemala City se parece a los barrios que caminamos. Están Puerto Madero y Palermo, Villa Crespo y Almagro, San Martín y Ballester. Los autos son feroces. Las personas cruzan la calle cagando aceites, dan un saltito al llegar al cordón y todo es algarabía. Yo no sé de qué se ríen los que corren para no morir. El uso de las malas costumbres vuelve impunes a los asesinos y mierdas a las víctimas. Así son los hábitos de las ciudades vivas.

Si las líneas peatonales fueron blancas, ahora son grises, casi invisibles; y los árboles combinan con ese verde apagado del musgo. Las luces se van prendiendo cuando cae el sol y el reflejo de la primera lluvia es milagroso. Se prende la máquina de los recuerdos, alguien cierra la puerta y se traga la llave. Nos metemos en un shopping. Pibes miran el celular, pibas miran zapatos en las vidrieras, una pareja se encuentra y hace cola en el patio de comidas. Nosotros optamos por unas porciones de peperoni en Pizza Hut. “Se ven bien”, digo y pienso que las pizzas mexicanas nunca me cerraron del todo. La masa es como blanda y el queso es raro. Las combinaciones de gustos tampoco son gran cosa. Hablamos de Kentucky. “Era más que ir a comer pizza”, coincidimos. Ir a Kentucky o El Imperio era estar frente al lugar donde estaban nuestros amigos. Las Cuartetas era salir de un recital y hacer una parada para rumbear a otro bar, a otro lado, a ver a nuestros amigos, seguir el ritmo arisco de Buenos Aires. Todo tan al alcance de la mano. “Extraño ir a un cumpleaños”, dice Martín y yo coincido. También extrañamos algunas casas, como la de Pape y Vek. “Era una casa re feliz. Simbrón también”, dice. Pienso en Simbrón y en otras casas que fueron felices pero ahora tienen capas sepia de tiempo y hasta parecen de vidas pasadas. Manuel Rodríguez fue una casa feliz. Humberto Primo quiso serlo.

Extraño Buenos Aires y los bares. Claro que a las personas también pero con Buenos Aires es distinto. Teníamos un vínculo. Cada mañana salía y estaba con mi Buenos Aires querido. La presencia de la fauna citadina era real. Ahora no nos salva ni la virtualidad de una época que exige aun más violencia que la de antes. Por eso no quiero estar en otra ciudad ahora. Porque cualquiera se parece y se me hacen como copias, pretenciosas de la única, la mejor. Me siento despechada, dejada, ninguneada. Y también cautiva, encandilada siempre. Es como si Buenos Aires me tirara un besito cada tanto, de compromiso, cuando se acuerda que existo, como un premio consuelo. No quiero que nada me haga pensar en ella porque me duele y mi carne es débil. No quiero extrañar lo vivo de una flor carnívora. Dejaré Guatemala con el corazón roto en busca de mi desierto, mis cactus, mi mar adoptivos. Buenos Aires me maltrató y Guatemala, con su fachada de hormigón, me lo recuerda. Pero aún es pronto para hablarle a mi amor. Dejaré que la distancia me devuelva digna, estoica, nueva. Y ese día me sentaré en una mesa de algún bar del centro; pediré una lágrima y escurriré mis ojos inamovibles en la ventana, tibios de tanto paisaje ajeno, movilizados por el reencuentro con un amor inolvidable.


15 mayo, 2016

Décimocuarto poema mexicano / Bajar la guardia

nos vamos volando
a la otra orilla
lejos del baldío
donde te hablé cada noche
y no me animé a decirte
hija, te hablo con el pensamiento
si me hago fuerte
serás libre.
me fui del baldío, un lugar infértil
donde nada crece,
con mi vuelo
te llevo a un lugar mejor
por el tiempo que demore
convertir el agua salada en dulce
e iniciar mi fotosíntesis.
nos vamos volando a la otra orilla
para convertir mis piernas
en árboles y te hablo
hija, no puedo descansar,
te pido limpies este ruido
me acunes en tu hombro.
digo en la noche de tu guardia
que florece en el cielo
y no ahí donde vivo.
siempre pisé la tierra
no pertenezco a tu mundo celeste
pero lo busco cada noche en los vuelos
trepando lianas de plata
tramando caminos oníricos.
mi cuerpo material se convierte
en pensamiento y te escribe
hija, cuando mis piernas sean raíces de ombú
podré sostenerme en esta tierra y bajar la guardia.

03 mayo, 2016

Décimotercer poema mexicano / Te debía un poema

sobre el sillón naranja
en el que se acostaron miles,
o quien sabe cuántos,
me mira y dice cosas,
ama todo
todo le gusta
"no caigas del idilio", pienso.
- cómo te amo
- qué linda frente tenés
- qué te traigo para comer
después mira el techo
me ofrece su perfil de perro y dormita.
- amo el átomo,
dice desde el mismo sillón gris de polvo
y lo veo solo y desnudo
qué espero, me pregunto,
para acotar ese espacio
e inundarlo
y decirle todo lo que sé acerca del amor;
espero, me respondo,
porque hace tiempo
le debía un poema.