23 junio, 2016

Décimosexto poema mexicano / Cuando no voy al mar

cuando no voy al mar
la vida se parece a buenos aires
una abulia inerte
sin calle corrientes ni subte línea b
los bares existen en otras ciudades,
no en los pueblos como éste,
nadie recomienda dónde tomar café
ni dónde comprar libros,
no veré el asfalto húmedo
reflejar las luces de sarmiento y callao
ni pasaré frío en la esquina
del polo norte de congreso.
cuando no voy al mar
la vida se parece a la laguna azul sin isla
el cinturón de fuego quema
la península desértica del pacífico,
y mientras extraño la elegancia del otoño
con las botas del anterior invierno
que me llevan a la espera en las esquinas,
a la espera del transporte,
a la espera del pasado en repetición
hago planes para duplicar el bautismo
del agua salada en sincronía con el cielo.

05 junio, 2016

Décimoquinto poema mexicano / Huelga de lluvia (y de amores)

no llovía desde Buenos Aires
ahora estoy viendo el asfalto reflejado
en las luces de los autos, de los faros
refusila en la ventana de un hotel
y me llueve Guatemala
una ciudad con otro gris
los sabores se parecen
los edificios y los automovilistas
voraces marcan el pulso
de un corazón duro.

pero no quiero nada
que me recuerde a mi gran amor
desangelado que me dejó partir.


04 junio, 2016

Guatemala y Buenos Aires / Las ciudades vivas

Después de seis meses de desierto, con cactus y tierra, el mar más turquesa del mundo y la arena más blanca acaso inédita incluso en sueños, caí en una ciudad centroamericana. Guatemala City se parece a los barrios que caminamos. Están Puerto Madero y Palermo, Villa Crespo y Almagro, San Martín y Ballester. Los autos son feroces. Las personas cruzan la calle cagando aceites, dan un saltito al llegar al cordón y todo es algarabía. Yo no sé de qué se ríen los que corren para no morir. El uso de las malas costumbres vuelve impunes a los asesinos y mierdas a las víctimas. Así son los hábitos de las ciudades vivas.

Si las líneas peatonales fueron blancas, ahora son grises, casi invisibles; y los árboles combinan con ese verde apagado del musgo. Las luces se van prendiendo cuando cae el sol y el reflejo de la primera lluvia es milagroso. Se prende la máquina de los recuerdos, alguien cierra la puerta y se traga la llave. Nos metemos en un shopping. Pibes miran el celular, pibas miran zapatos en las vidrieras, una pareja se encuentra y hace cola en el patio de comidas. Nosotros optamos por unas porciones de peperoni en Pizza Hut. “Se ven bien”, digo y pienso que las pizzas mexicanas nunca me cerraron del todo. La masa es como blanda y el queso es raro. Las combinaciones de gustos tampoco son gran cosa. Hablamos de Kentucky. “Era más que ir a comer pizza”, coincidimos. Ir a Kentucky o El Imperio era estar frente al lugar donde estaban nuestros amigos. Las Cuartetas era salir de un recital y hacer una parada para rumbear a otro bar, a otro lado, a ver a nuestros amigos, seguir el ritmo arisco de Buenos Aires. Todo tan al alcance de la mano. “Extraño ir a un cumpleaños”, dice Martín y yo coincido. También extrañamos algunas casas, como la de Pape y Vek. “Era una casa re feliz. Simbrón también”, dice. Pienso en Simbrón y en otras casas que fueron felices pero ahora tienen capas sepia de tiempo y hasta parecen de vidas pasadas. Manuel Rodríguez fue una casa feliz. Humberto Primo quiso serlo.

Extraño Buenos Aires y los bares. Claro que a las personas también pero con Buenos Aires es distinto. Teníamos un vínculo. Cada mañana salía y estaba con mi Buenos Aires querido. La presencia de la fauna citadina era real. Ahora no nos salva ni la virtualidad de una época que exige aun más violencia que la de antes. Por eso no quiero estar en otra ciudad ahora. Porque cualquiera se parece y se me hacen como copias, pretenciosas de la única, la mejor. Me siento despechada, dejada, ninguneada. Y también cautiva, encandilada siempre. Es como si Buenos Aires me tirara un besito cada tanto, de compromiso, cuando se acuerda que existo, como un premio consuelo. No quiero que nada me haga pensar en ella porque me duele y mi carne es débil. No quiero extrañar lo vivo de una flor carnívora. Dejaré Guatemala con el corazón roto en busca de mi desierto, mis cactus, mi mar adoptivos. Buenos Aires me maltrató y Guatemala, con su fachada de hormigón, me lo recuerda. Pero aún es pronto para hablarle a mi amor. Dejaré que la distancia me devuelva digna, estoica, nueva. Y ese día me sentaré en una mesa de algún bar del centro; pediré una lágrima y escurriré mis ojos inamovibles en la ventana, tibios de tanto paisaje ajeno, movilizados por el reencuentro con un amor inolvidable.


15 mayo, 2016

Décimocuarto poema mexicano / Bajar la guardia

nos vamos volando
a la otra orilla
lejos del baldío
donde te hablé cada noche
y no me animé a decirte
hija, te hablo con el pensamiento
si me hago fuerte
serás libre.
me fui del baldío, un lugar infértil
donde nada crece,
con mi vuelo
te llevo a un lugar mejor
por el tiempo que demore
convertir el agua salada en dulce
e iniciar mi fotosíntesis.
nos vamos volando a la otra orilla
para convertir mis piernas
en árboles y te hablo
hija, no puedo descansar,
te pido limpies este ruido
me acunes en tu hombro.
digo en la noche de tu guardia
que florece en el cielo
y no ahí donde vivo.
siempre pisé la tierra
no pertenezco a tu mundo celeste
pero lo busco cada noche en los vuelos
trepando lianas de plata
tramando caminos oníricos.
mi cuerpo material se convierte
en pensamiento y te escribe
hija, cuando mis piernas sean raíces de ombú
podré sostenerme en esta tierra y bajar la guardia.

03 mayo, 2016

Décimotercer poema mexicano / Te debía un poema

sobre el sillón naranja
en el que se acostaron miles,
o quien sabe cuántos,
me mira y dice cosas,
ama todo
todo le gusta
"no caigas del idilio", pienso.
- cómo te amo
- qué linda frente tenés
- qué te traigo para comer
después mira el techo
me ofrece su perfil de perro y dormita.
- amo el átomo,
dice desde el mismo sillón gris de polvo
y lo veo solo y desnudo
qué espero, me pregunto,
para acotar ese espacio
e inundarlo
y decirle todo lo que sé acerca del amor;
espero, me respondo,
porque hace tiempo
le debía un poema.

02 mayo, 2016

Décimosegundo poema mexicano / Estrella del camino

ves esa estrella amarilla
en la atlántida del cielo?
es marte,
dijo hugo, y la palmera
hizo un movimiento
como de reverencia.

nunca había visto a marte
en la puerta de mi casa,
tampoco un mar turquesa
bajo la línea de pesca.
prometí mirar más allá
de las columnas de hércules
cada vez que todo fuera negro
e ir al mar turquesa
una vez cada tres días
para recordar
por qué estoy lejos de mi sur
y próxima a marte
y a esas líneas de pesca.
la muerte no será inútil
que mis valijas contengan
tres vestidos y una manta,
que mi cuerpo vacío encierre
lunares como lunas,
y si miro la atlántida del cielo
que aparezca de imprevisto mi sur,
un centauro en la noche de verano.



21 abril, 2016

Décimoprimer poema mexicano / Circumpacífico

el cinturón de fuego
alienta el apocalipsis
el lecho del océano
se sacudirá en amor
de derrumbe y evolución.

20 abril, 2016

Décimo poema mexicano / El tiempo en pausa

en un cuarto frente a la ruta los carros hacen ruido
si cantan los pájaros el zumbido de la ruta es el sol
suena el despertador que me avisa debo ir a yoga
encuentro una conexión con la vida de antes 
que habla de la vida de ahora y me amarga algo 
que no es la razón y no es el pensamiento.

puedo mencionar las cosas que pasan
vivo frente a una ruta por la que un carro circula y hace ruido, 
el parque frente a la transpeninsular vuelve la tierra en polvo
un bosque es el ecosistema bajo estos bambúes 
caminan mexicanos a comprar latas de cervezas
camino a la palapa a mirar la gente pasar
los tinacos de agua se rebalsan, la garrafa pierde gas
los muñecos del metegol resisten duros bajo telarañas.

las siete de la tarde es el momento de mayor afluencia vehicular 
las siete de la mañana es el rojo en el cielo tras el banano,
el momento de los pájaros, el silencio del tiempo en pausa.


18 marzo, 2016

Noveno poema mexicano / Pelícano en el tiempo

quiero sentarme en la punta de esa espuma
para despedir lo que acontece en el más acá
mecerme en la arena mojada
y que el tiempo sea lo mismo que ese pelícano
que espera sin otra cosa que hacer
mas que convertir el agua salada en dulce.


13 marzo, 2016

Octavo poema mexicano / Sobre la existencia de las sirenas // Sirena ancestral

dos cervezas me vuelven invisible
y dirás:
¿invisible, como los poderes de la magia?
invisible como el dios de la adolescencia
y como los poderes de la magia.

apostada a noventa grados sobre la arena
abusando de la contemplación
veo una cabeza en el confín del cielo y el agua
un cuerpo incansable en lucha oceánica
dos colombianos y el sonido de la paleta pelota
entorpece el mejor soundtrack de la vida lejos
el mar: nunca uniforme, nunca estable.

el cuerpo incansable promedia el horizonte
la masa líquida acuna una cabeza
y al cuerpo se lo traga el agua;
es una mujer, la veo toda a través del sol

baila con la oleada
que no azota pero besa
la última ola se resiste
y la corriente es fuerte
el mar se niega a soltarla.

se libera de la espuma de la orilla,
y camina, mira la arena,
con el índice y el pulgar
se toca la nariz, la boca,
aparece dorada bajo el sol
se acomoda el collar de perlas
y las pulseras, también de perlas,
el pelo blanco pegado a los hombros
y los músculos de las piernas flojos del agua.

las mujeres no deben abandonar la cola de pez
las alas de los pelícanos.

entregada  a los poderes de la invisibilidad
me limito a tomar dos cervezas tumbada en la arena
yo también quiero perderme un día en el mar
imitar a la sirena ancestral
tomar de la oscuridad lo mejor
y limpiarme al fin de tanto arrullo de mar.

02 marzo, 2016

Séptimo poema mexicano / En mi país la salud es pública

en México la salud es privada
en el ritual no hablamos de los huesos
ni de los tendones ni de los hijos sanos
sólo música y mar y amor
la campana de cristal usa doble condón
los ángeles redoblan la guardia
en México no hay hojas de coca
y la cercanía con Estados Unidos
tira lo andino por el váter
la Cordillera es una ilusión
despreciativa la canadiense hermosa
pregunta si
Argentina está en América
dibujo con mi dedo sobre la barra
en la que bebemos
la forma de América país por país
quería decirle
el culo del mundo, las Malvinas, el sur del sur,
lo contrario de Estados Unidos,
ella dice
wine y vino, beer y cerveza,
very big y muchogrande,
ella no entiende espaniol
mi idioma, hermosa y joven canadiense,
no es español es castellano
en Argentina hablamos casteyano,
y la salud es pública para todos, hasta for you.