20 noviembre, 2009

Octavo cielo


Si clickean en la imagen, se ve más grande.

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18 noviembre, 2009

Un remolino mezcla mi galería

Chicos, chicos, ya están las fotos del séptimo Cronotopo!

Gracias, Félix y gracias todos los que se acercaron. En breve, anunciaremos una nueva página cronotopense.

Besos y saludos!




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15 noviembre, 2009

El hombre de cristal volverá a vibrar

Este es el primer día de muchos que tengo libre. Libre, de comienzo a fin. Y pasaron ya tres días desde el jueves ése en que llegué borracha a casa a la una de la mañana a contarle a Juan lo que había vivido a la tarde. Un pegote de palabras como ñoquis al dente le atroné a Juan, que me miraba y no sé si me entendía. Yo debía oler a bares. Pasaron tres días ya, pero aún tengo la dulce sensación de haber estado en la reunión de Spinetta y sus bandas eternas junto a 50 (estimo que éramos 50) periodistas más. Pero demos vuelta la pirámide y empecemos desde el principio.
Estaba en casa armando una nota para entregar ese mismo jueves. Casi la tenía pero me sonó el celular. Ví que era un número privado. Del diario, me dije, ¿qué habrá pasado? Y atendí. Era Roque. Él siempre tiene buenas noticias para mí. Como la tarde del 24 de marzo que me llamó para decirme que nos veíamos a la noche. Yo le dije que no, porque no tenía entrada. No podía permitirme pagar tanto. No podía seguir ese juego de mierda al que siempre someten al pobre. No, le dije, no voy. ¿Cómo no vas a ir?, me dijo Roque, andá a las siete a tal lugar que hay una entrada para vos. Casi lloré. Faltaban dos horas para las siete y salí de raje al momento, no vaya a ser cosa que llegara tarde a ver a Radiohead. Algo así pasó el jueves. Me dijo que en Moliere se juntaba Spinetta con sus bandas e iban a tocar unos temas para la prensa a modo de adelanto de lo que sería el 4 de diciembre. Le agradecí desde lo más agudo de mi voz. Pedí disculpas a mi otro editor porque la nota iba a poder entregársela recién el viernes a primera hora. Y me fui. Llegué y había muchos colegas, fotógrafos y cámaras. Todos sonreían por igual. Meseras paseaban con bandejas con vasitos de cerveza y saladitos. Todos sonreían mucho de verdad. Y yo también. Las cámaras grababan y los que, como yo, vivimos de cara al monitor, nos sentamos en el piso, en la postura del indio con la mirada estrellada. El Flaco, Machi, Pomo, Bocón Frascino, Black Amaya, Lebón, Guillermo Vadalá y el mismo Charly, tocaron en un escenario minúsculo. También estuvieron Nicotra, Verdinelli y Cardone, la banda actual que le permitió al Flaco tomarse esta agraciada licencia para tocar con sus Bandas. Todos hablaban con todos. Invisible, Pescado Rabioso y Almendra se dejaban entrevistar por los periodistas. Almendra no tocó, creo que Del Guercio había llegado tarde. Pero llegó, y justo el Flaco pasó por ahí y se abrazaron los cuatro. La foto la tengo todavía en la mente y me emociono al pensar en eso. Hacía un rato le había mandado un mensaje a Juan “No sabés lo que es ESTO. Im crying”. Me sentí the walrus.
Apuramos un par de cervezas más y nos fuimos con Yumber y Cristian a Ultra, caminando por las calles peatonales del centro, cantando los temas de Invisible, recordando frases de canciones y brillando de placer. Necesitábamos bajar. Yo, al menos, lo necesitaba. “Estoy como loca. Me saqué una foto con Molinari”, tipeé en el celular un rato antes de volver a casa.

(Cuando el rock se comparte).




12 noviembre, 2009

Mapa político

El rock nos llama
cuando no hay líneas en el mapa.

Suiza.
Finlandia.
Argentina-España.

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08 noviembre, 2009

Todos los mundos posibles

Una franja de luz frente al desayuno impide mi desmoronamiento. Es una palabra larga, pero no encontré otra más corta que explicara mejor este caer a rolete. La franja de luz mide un metro de alto por cuatro y medio de largo, y como estoy sentada en el piso, puedo ver mis plantas y los rayos de sol que les dan de lleno. Algunas plantas fueron adoptadas, pero las siento propias. De esto sabrán quienes son padres. La luz se alza sólo hasta el metro de altura, haciéndome el favor de esconder los edificios. Me hace el favor de algodonar la caída.

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Fue fuerte el encuentro con el piso. Y de nada sirvió el sol, las plantas o suponer la ausencia de edificios. Cuando estás cabeza abajo, no hay manera. Quisiera flotar, estar sola, no saber nada. Salir volando con un solo movimiento de brazos y que no se torne tan difícil sonreír. ¿En qué momento sucedió esto? Quiero dejar el pensamiento y toda la memoria en un rincón. No dar explicaciones, que no exista el pasado, sólo saber que es posible dividirse en todos los mundos. Y estar acá y allá.

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04 noviembre, 2009

No morirán aún

Huele a jazmines de más de cinco días en agua.
Si ves que está lloviendo, no pongas la música al palo.
Menos si es reguetón.
Porque lo lindo de la lluvia es escucharla.
Ni hablar si la ventana está sobre la cabecera de la cama y el comportamiento de las sábanas es agradable.
No pongas música al palo porque acá todos vivimos apilados y yo escucho tu reguetón.
La cajita de zapatos que me alberga queda en el segundo piso y la ventana siempre está abierta.
La menta se pone grande y en los días más calurosos las hojas miran la tierra.
Con el frío, la menta insiste y se repone hasta ser una Señora Menta.
Más fresca que un beldent azul.
Reparto mi amor en dosis iguales entre los seres vivos que me complace amar.
Estas plantas no eligieron estar en un balcón con siete balcones más sobre sus corolas.
En esta prisión reverencian -como pueden- a la energía solar y absorben el verde fotosíntesis.
Y yo, lo menos que puedo hacer, es amarlas.
Cuidarlas.
Compartir los metros de mi cajita apilada sobre otras.
Entonces no van a morir mientras yo tampoco lo haga.

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Los hombres que me gustan son pocos

De verdad que los hombres no me gustan.
En general no me gustan.
Me gustan muy pocos hombres y para que eso suceda,
el espécimen en cuestión tiene que rajar la tierra al caminar.
Ser un monumento al físico,
pero no desmesurado como ésos
que hacen bocha de pesas
y crian cuellos anchos.

Tiene que tener el físico justo y una cara expresiva.
Me pregunto qué pasaría si el lugar
que ocupa la mujer como objeto de deseo
fuera desbancado por el hombre.
Porque yo me maravillo cada vez que aparece uno de éstos.
Soy capaz de darme vuelta a mirarlo en la calle
o no cambiar de canal si es que apareciera en la tele.

Pero escasean este tipo de hermosuras,
por eso puedo vivir mi vida sin estar pendiente
del mapa y sus habitantes.
Menos mal que los hombres que ameritan
ser seguidos con la mirada son pocos.
Sino, creo que no podría vivir tranquila.


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30 octubre, 2009

Terapia de grupo a las seis en Catedral



Camelar esta noche en La Castorera junto a Le Mikrocosmos y Manta Raya. A eso de las 12 arranca. Caro Ban y yo vamos rockear un toque el lugar con unas musiquitas.

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29 octubre, 2009

Hoy, mañana y siempre!

Que hoy es el Cronotopo, lo sabemos, está anunciado, mandé bocha de mails. etc. Pero sabemos que mañana toca Camelar y que la Tía Rocks (Ban Bang) y quien les habla, oficiaremos de Dj's? Pues sí. ¡Y que nos saquen a patadas!



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26 octubre, 2009

Chicas nuevas para chicos viejos

Nuevas chicas se enamoran de viejos chicos
de los que me enamoré.
Ellas tienen mariposas en el estómago,
les dedican canciones, palabras
y yo tengo ganas de advertirles:
¡ojo con esos chicos!
Quiero decirles que escoba nueva siempre barre bien,
una frase bien de abuela.
Pero no voy a ser tan yegua
porque siempre es mejor entregarse
a los chicos que nos enamoran hoy y antes,
permitirles ser sus musas
y dejar que ellos nos escriban mariposas y poesías.

Los días de antes son
el pasado que es
perfecto y es simple.

Ahora es presente,
y más allá, ellas.

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20 octubre, 2009

The magic number


El jueves próximo!

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